Autor

«Escribo para sumergirme… y para que el lector no pueda salir ileso»
Lucien Arcan - Entrevista
— Para empezar, ¿quién es Lucien Arcan?

Lucien Arcan es, ante todo, una persona que cree y confía en sí misma con una fe ciega. Cree que cada esfuerzo, tarde o temprano, encuentra su recompensa. Cree también que, a veces, las cosas más pequeñas, hechas con pasión, pueden arrastrarte hacia sueños y retos gigantes y emocionantes.
Más cerca de la literatura, no vengo del mundo académico ni de los círculos literarios tradicionales y, desde luego, no me considero un “escritor noble”. Escribo porque me gusta.
Esta es mi segunda novela. La primera —no publicada— nació casi como un juego: una historia escrita por capítulos semanales para un grupo de amigos, en la que ellos mismos eran los protagonistas. Aquello provocó dos cosas fundamentales: empecé a leer mucho más y aprendí las reglas básicas de la escritura, las justas.
Y, sobre todo, ocurrió algo aún más importante: ese “clic”, el momento en el que algo se enciende y ya no vuelve a apagarse.

— ¿Cuándo descubriste que querías escribir?

No fue una decisión consciente ni romántica.
Fue una consecuencia.
Siempre he sentido una atracción profunda por todo aquello que genera atmósfera: una atracción abandonada, una casa disfrazada de Halloween, un colegio antiguo donde suceden cosas oscuras, una figura que aparece a medianoche en una nave industrial, una secta religiosa, una civilización desconocida bajo las aguas.
Ese soy yo: el que sueña con que sucedan cosas imposibles.
El que querría vivir todas esas aventuras… pero no puede.
Así que encontré otra forma. Primero los escape rooms, que me apasionan; ahora, la escritura. La pluma se convirtió en el lugar donde puedo dar forma a todo lo que me ronda la cabeza.

— ¿Escribes pensando en el lector?

En ambas cosas.
Primero escribo para mí.
Soy capaz de emocionarme, de llorar o de enfadarme mientras escribo. Me sumerjo por completo. Y eso mismo es lo que busco provocar en el lector: que el libro lo envuelva, que tenga la sensación de estar allí, de sentir, de oler.
Que lo consiga o no deberán decirlo los lectores. Pero para mí la inmersión es prioritaria. Por eso recreo documentos, informes y elementos que aportan una sensación de realidad. Quiero que la ficción resulte creíble, casi tangible.

— ¿Crees que la literatura debe incomodar?

Sí.
Pero de forma elegante, sin perder las formas.
La literatura es una herramienta poderosa para transmitir mensajes. Naturalmente, como todo, gustarán o no dependiendo de quién los reciba. Y ahí está la clave: defender una idea respetando a quien piensa lo contrario.
A veces, las buenas palabras llegan más lejos que las duras.

— Tu vida profesional está muy alejada del mundo literario. ¿Cómo conviven ambas facetas?

Desde los 16 hasta los 30 años trabajé para distintas empresas. Más tarde fundé la mía propia, que hoy se acerca a las dos décadas de trayectoria con gran éxito. Eso me ha enseñado a trabajar con mucha gente, a integrarme y a disfrutar del trabajo en equipo.
Pero, siendo honesto conmigo mismo, todo lo que verdaderamente me apasiona me llega en la intimidad.
En la soledad.
Ahí es donde realmente surgen las ideas y los retos personales.

— ¿Por qué escribir bajo un seudónimo?

Porque mi vida no gira en torno a la literatura, ni podría.
Me gusta mi vida, me gustan mis amigos, mi forma de vivir y de relacionarme. Además, estoy rodeado de una familia maravillosa a la que no estoy dispuesto a robarle más tiempo del que ya me falta.
Por eso existe Lucien Arcan.
Que sea él quien reciba la atención, la fama o la crítica.
Yo solo quiero ese pequeño puñado de horas semanales para seguir escribiendo desde la aventura, desde el corazón, por si a alguien le gusta.

— ¿Lucien Arcan escribirá siempre desde la sombra o es una decisión temporal?

Solo la sombra de una jubilación aún muy, muy lejana podría cambiar eso.
Hasta entonces, la sombra es el lugar correcto.

— Si un lector termina tu novela y se queda inquieto, ¿habrás logrado tu objetivo?

Sería uno de ellos.
Pero no el principal.
Mi mayor objetivo es que el lector haya viajado con los personajes en cada página: que haya sentido lo que ellos sienten, que haya visto lo que ellos ven.
La inmersión del lector es el eje fundamental. Cuando el libro se convierte en una experiencia de la que no se puede salir ileso, sé que he ganado. Y el lector también.

— ¿Por qué España, y sobre todo La Rioja y Navarra, como escenarios de la primera entrega de LACRIMA?

España porque es un país al que amo profundamente; un país que supo unirse y empujar durante dos o tres décadas, pasando de la oscuridad a la luz, y que últimamente parpadea.
La Rioja y Navarra por ser zonas que conozco mucho, en las que he pasado muchos y grandes momentos de mi juventud y a las que, de algún modo, rindo homenaje.
Mi gran escenario de la primera novela es, sin duda, la catedral de Calahorra: un templo lleno de historia y de sorpresas, no solo en el libro. Un lugar que todo el mundo debería visitar.

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